RESEÑA La Esfera Cúbica, de Josep Maria Beà

«¡Cuidado, que te voy a limar la bola!»

La Esfera Cúbica es un cómic creado, guionizado e ilustrado por Josep Maria Beà i Font y que fue publicado originalmente de manera serializada en la revista Rambla (números del 1 al 6) de García y Beà Editores S. A. entre abril de 1982 y enero de 1983.

El descubrimiento de la esfera cúbica arrojó la luz sobre los misteriosos grabados de cada una de sus caras, las cuales contenían diversos mensajes en clave polifónica. Estos mensajes no son sino historias locas e imposibles sobre mundos más allá de la imaginación, héroes improbables, invasiones, perros rockeros o problemas dentales… ¿estás preparado?

En el año 1982, y tras haber acumulado un considerable éxito en su primera incursión en una serie larga del género de ciencia ficción con Historias de Taberna Galáctica y haber continuado explorando esa faceta en la serie posterior En un lugar de la mente, Josep Maria Beà se lanza con un tercer proyecto: La Esfera Cúbica. Al igual que un cubo es un poliedro de seis caras, La Esfera Cúbica nos presenta también seis caras, o mejor dicho, seis historias distintas y autónomas que nos muestran la peculiar visión de Beà en relatos de ciencia ficción surrealista. El único nexo entre estos capítulos se da entre el primero y el tercero, al compartir unos personajes y un fragmento minúsculo de trama, pero la verdad es que se pueden leer de forma completamente aislada sin ningún problema.

En la que es, quizá, su obra más recordada, Historias de Taberna Galáctica, veíamos cómo Beà respondía ante el encargo de Toutain de crear historias de ciencia ficción, asimilando y esculpiendo el género a su antojo, pero también con un aprendizaje y un desarrollo de su propio estilo y personalidad. La Esfera Cúbica, por otro lado, es un proyecto con un motor distinto; esta vez, el destino de las historias es su propia revista, y además, ya tiene experiencia con el género (también acumulada en su obra En un lugar de la mente), ahora Beà se dedica a pasarlo en grande y jugar con los conceptos y tramas, llevándolo todo más allá que en cualquier relato de Historias de Taberna Galáctica, especialmente en el aspecto de la jocosidad y el ridículo.

Porque el surrealismo y la comicidad de Historias de Taberna Galáctica, e incluso su absurdo, aquí se ven superados considerablemente gracias a un Beà en estado de gracia y con ganas de reírse y que el lector se ría. Seguimos teniendo su peculiar visión de la ciencia ficción, con esa estilización y belleza conseguida por medio de pura habilidad plástica, pero también hay contrapuntos en los que el autor se mofa del pulp, de los superhéroes o de la propia ciencia ficción, sin un sentido de la utilidad o del ridículo, llegando incluso al dadaísmo.

También tenemos en la obra un elemento que Beà empleaba en algunos relatos de Historias de Taberna Galáctica: la irrupción de lo cotidiano en lo épico, el propósito de eliminar el glamour o la importancia que pueda tener algo convirtiéndolo en algo risible o metiendo referencias castizas. Al mismo tiempo, el autor hace uso de esa jerga complejo-científica inventada que a mí siempre me recuerda a cuando Morrison empieza a tratar conceptos elevados, pero aquí con la certeza de que es simplemente parte de un decorado de cartón pluma de una obra de teatro que no pretende cambiar la vida al espectador, sino que quiere que sea imposible que deje a éste indiferente, que le haga reaccionar.

El que se quiera acercar a La Esfera Cúbica ha de hacerlo con la mente abierta, preparado para lo absurdo y lo ridículo, y sin complejos. Una vez superado este requisito, y especialmente si uno ya está familiarizado con este especial autor, sólo queda disfrutar de seis dispares historias de ciencia ficción que llevan la trama por los lugares más insospechados.

Tras la placentera experiencia que supuso para mí leer Historias de Taberna Galáctica, me encontraba ávido de más trabajos de Beà. La suerte quiso que tropezase con un ábum saldado de La Esfera Cúbica y que no me pensase dos veces el darle una oportunidad. Dicho y hecho: estaba preparado para otro viaje sólo de ida a un mundo irrealmente imaginativo.

Mi primer contacto con La Esfera Cúbica, a través, precisamente de la primera historia, fue insatisfactorio. El estilo y la peculiaridad del autor no eran nuevos para mí, pero esto estaba más allá de mi anterior experiencia. Un choque se produjo al ver esta versión más retorcida y absurda del Beà descocado, y al final del primer capítulo, la sensación que tenía es de que acababa de leer una chorrada.

Pero claro, hay que tener en cuenta de que al final estamos hablando de una recopilación de historias distintas, y al igual que con Historias de Taberna Galáctica hubo alguna que no me terminó de funcionar del todo, aquí me podía pasar lo mismo, aunque he de reconocer que estaba ya un poco reticente. Menos mal que el susto inicial fue también un aviso que me había puesto en guardia para lo que vendría después, y a partir de ese momento, sin darme cuenta, empecé a disfrutar mucho con las historias, esta vez más gamberras y surrealistas, como una continuación de las de la taberna pero pasadas de rosca.

Así, finalmente, la experiencia global de esta lectura me ha gustado bastante, ya que, salvando la primera historia, el resto me han gustado mucho, con alguna locura como la de «te voy a limar la bola» que son directamente una jocosa gozada. La obra demuestra un caracter muy peculiar que expande el gusto por un autor único y distinto a cualquier otro.

Aunque precisamente, por el caracter tan peculiar de la obra, no se si me atrevo a recomendarla a la ligera. Por ejemplo, Historias de Taberna Galáctica me parece que hay que leerlo como sea, simplemente para conocer al autor y su visión única de la ciencia ficción a través de un tebeo que a mí me fascina y que creo que es una obra muy importante dentro de nuestro cómic. El problema es que La Esfera Cúbica va más allá y si en Historias de Taberna Galáctica puede que haya algunos lectores que no terminen de entrar en el juego de Beà, aquí es bastante más fácil que pase eso, especialmente si se espera una obra más formal y clásica.

Pero si uno viene aquí sin prejuicios y simplemente con ganas de pasarlo bien, lo disfrutará mucho, sumergiéndose en una atmósfera de lo absurdo y lo increíble que rompe barreras entre géneros y demuestra que, en el cómic, cualquier cosa es posible, incluso un nave espacial con forma y nombre extravagante: «el cóndor aconejado».

Apartado Gráfico

Josep Maria Beà es un virtuoso dibujando. Tiene un estilo muy reconocible, siempre claro y cargado de detalle, lo que, combinado con su capacidad imaginativa y de diseño, da como resultado cómics que merecen la pena aunque sea simplemente por el apartado gráfico. Además, en La Esfera Cúbica, podemos disfrutar de su dibujo con color, con una paleta un tanto estridente pero que cuadra a la perfección con la intencionalidad de su dibujo. Ya hable más extensamente de lo que opinaba del dibujo de Beà en la reseña de Historias de Taberna Galáctica, así que no prolongaré este apartado más para no aburrir a nadie.

Ediciones

Para leer La Esfera Cúbica, podríamos recurrir a los seis primeros números de la revista Rambla o a la posterior recopilación en álbum unitario (encuadernado en rústica, con un tamaño de 29 x 23 cm) que se hizo en el número 1 de la Colección Rambla Color, también de García y Beà Editores S. A.

Pero la que yo creo que es la mejor opción, además de la más sencilla de encontrar, es la edición que hizo en 2008 Glénat de la obra en un álbum encuadernado en cartoné, con un tamaño de 29 x 21 cm. Es un volumen muy bien editado, resistente y totalmente cómodo para la lectura. Como extras, se incluye un prólogo de Jaime Martín y un CD con la banda sonora original de la obra, a cargo del propio Josep Maria Beà y Sergi Puertas, por lo que se puede tener una experiencia multimedia con la obra, y esta música, la verdad es que va acorde con la personalidad del cómic.

Lo mejor de todo es que, pese a que el precio original de este tomo de Glénat era de 17,95€, actualmente se puede encontrar saldado en muchas tiendas, o en la web de Bibliostock, a un precio de 6,95€. A este precio me parece totalmente recomendable, aunque simplemente sea para conocer a un autor tan especial de nuestro cómic. A mí me encanta.

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