RESEÑA Drácula, de Fernando Fernández

«Tened bien presente que luchar contra Drácula es correr el riesgo de convertirse en una de sus víctimas, pero que de nuestra parte está la libertad de actuar y pensar, y disponemos al igual del día y de la noche.»

Entre junio de 1982 y junio de 1983, se publicó en la revista Creepy de Toutain Editor (números 36-48) la adaptación de Fernándo Fernández en formato cómic de Drácula, la novela de Bram Stoker.

A lo largo de los años, la novela Drácula, de Bram Stroker, ha sido objeto de cientos de reinterpretaciones, estudios y adaptaciones, pero ninguna de ellas como la que llevo a cabo el legendario artista español Fernando Fernández.

En 1982, en pleno boom del cómic adulto en España, Fernando Fernández se propuso adaptar Drácula en formato cómic dentro de una de estas revistas que tanto proliferaban; Creepy de Toutain. El resultado fue una serie de 13 capítulos ejecutados por la firme mano de un artista total, que a día de hoy ha quedado como una obra de culto.

Esto va a ser una reseña un poco atípica, puesto que la obra de la que voy a hablar, o mejor dicho, escribir, no deja de ser la visión de un autor de cómic de una novela que ya podemos considerar un clásico, y que, la hayamos leído o no, creo que todo el mundo conoce. Por ello, no haré sinopsis ni comentaré demasiado de la historia, sino que me centraré en la adaptación en sí, para no resultar redundante.

Comenzaré señalando lo evidente: la traslación al formato cómic y su secuenciación en viñetas, obliga a una reducción de la cantidad de información transmitida, y en este aspecto, se pierde información con respecto a la novela, como es obvio. Esto se traduce en, por ejemplo, tener hechos simplemente mencionados de refilón en algún cuadro de texto, o personajes cuyas acciones son narradas someramente y no mostradas, incorporándose a la trama de una forma menos orgánica, y por tanto, haciendo que no haya una construcción de la historia tan fluida.

Pero esto son cosas que personalmente he detectado, al tener presente la novela original, pero lo cierto es que son detalles que no ensombrecen una adaptación soberbia de la historia de Stoker. Porque no tiene que ser una tarea nada fácil sintetizar toda la trama, que abulta cientos de páginas de prosa, en 94 páginas de cómic, pero Fernández lo consigue, plasmando en sus páginas con total acierto todas las partes vitales del argumento e imbuyéndonos de lleno en la atmósfera y el espíritu de Drácula.

Porque es abrir la primera página de este Drácula de Fernando Fernández, y caer irremediablemente dentro de la romántica oscuridad que abraza toda la obra. Los textos y los diálogos atrapan al lector y le preparan para la experiencia única de poder no sólo leer, sino visualizar al malvado Conde y su historia de una forma que parece directamente ideada por el propio Stoker.

Una lúgubre pero nada disimulada teatralidad nos invita a adentrarnos en una historia que muchos ya conocíamos de antemano, pero que se muestra ante nosotros fiel pero renovada. Partir de un material de base tan bueno ofrece muchas posibilidades que Fernández aprovecha con maestría, hasta tal punto, que me atrevería a decir algo que muchos considerarían herejía, pero que realmente creo: todos aquellos que no gusten de leer novelas (muy mal), tenéis aquí el sustituto perfecto para la de Drácula.

Pese a haber sido creada en la época de las revistas de cómic para adultos, donde la fórmula más seguida eran historias breves, con o sin relación entre ellas, pero siempre autoconclusivas y con un final con giro sorpresivo, el Drácula de Fernando Fernández se desmarca completamente de esa tendencia, para serializarse en forma de fragmentos, o capítulos, de una historia global, por lo que, al ser presentados en un álbum, lo que obtenemos es una historia integral, en la que no se perciben cortes de ningún tipo, sino una unidad perfecta y hermética.

Esto se agradece mucho, puesto que el ritmo de la historia discurre sin obstáculos ni paradas en el camino, y al final estamos ante un todo concebido como tal desde el origen. Ya desde los primeros compases uno se ve dentro de la historia, y los cuadros de texto y diálogos, aunque considerablemente extensos en muchas ocasiones, se presentan de tal forma que el lector se los bebe para poder continuar y no se hacen densos ni pesados.

Me veo obligado a destacar lo obvio, pero la historia es muy buena. El Drácula de Bram Stroker ha sido una influencia decisiva en incontables productos posteriores, principalmente dentro del terror y los monstruos, y todo eso tiene su motivación: es sobresaliente. Por lo tanto, una adaptación fiel, que denota inspiración y amor por la obra original es consecuentemente buena. Como decía antes, el espacio para desarrollarlo todo es mucho menor, y por tanto, perdemos detalles e información, pero el producto obtenido es brillante.

Personalmente, creo que el título de obra maestra que se le ha atribuído últimamente (desde el anuncio de su reedición) es excesivo. Como digo siempre, yo no me considero, ni mucho menos, capacitado para etiquetar los cómics, y menos de forma tan absoluta, pero sí a comentar qué me han podido parecer, y pienso que al Drácula de Fernando Fernández, en el apartado de guión le falta un poquito para pasar del notable alto al sobresaliente y esa otra liga que pocos cómics pueden soportar. El apartado gráfico sí que es una obra de arte, pero de eso hablaremos luego.

Al guión creo que le sobra el acelerón en la conclusión, que la he notado con menos fuerza, y más apresurada que el resto, y ahí ha sido donde más me ha faltado un poco de desarrollo y tiempo. Quizá uno o dos capítulos más podrían haber paliado esto, pero nunca lo sabremos.

Lo que sí que puedo decir es que, para mí, leer y disfrutar este Drácula es como estar ante la viva imagen de todo lo proyectado por la novela. A nivel visual, y en los textos, siento como si el propio Bram Stoker hubiera tomado posesión de Fernando Fernández para transmitirle todo lo que debía hacer. Para que sirva de referencia, el diseño de Drácula que crea Fernández, desde ahora que lo he descubierto, va a ser, para mí, la imagen canónica del Conde Drácula.

No sé muy bien si he sido capaz de expresar mi opinión sobre el tebeo en estas líneas. Como no estoy seguro, aprovecharé estos párrafos finales para resumirlo todo y dejarlo claro. El Drácula de Fernando Fernández me ha parecido un tebeo decisivamente virtuoso, un derroche creativo por parte de un autor que ha sido capaz de recrear una novela densa y compleja en menos de 100 páginas de cómic, impriéndoles un ritmo mucho más accesible y una imaginería para el recuerdo. Es tan simple como que, si te gusta Drácula, de Bram Stoker, este cómic te va a encantar, y si no te gusta dicha historia, pues este cómic no te gustará, pero te maravillará con sus viñetas.

Es un tebeo que recomiendo totalmente, especialmente a los lectores de cómic europeo y nacional, y a aquellos seguidores del boom de nuestro cómic. Los amantes de la novela de Bram Stoker creo que tienen aquí una parada obligatoria, y esto lo dice alguien que no gusta de las adaptaciones de otros medios a cómic.

Ahora bien, recomiendo acercarse a la obra, pero depende de cuánto haya que pagar para poder acceder a ella, porque los precios que tiene esta obra en el mercado de segunda mano y, próximamente, a través de la nueva reedición, son elevadísimos. Sobre esto, reflexionaré en el apartado de ediciones (más abajo), ahora toca pasar a comentar la maravilla del apartado gráfico de la obra.

Apartado Gráfico

El apartado gráfico del Drácula de Fernando Fernández es de esos de enmarcar cada página y cada viñeta. Un cómic pintado en óleo sobre papel, por un artista increíble y que imbuye la obra en el espíritu de la novela original, cargando cada una de las pinceladas, que tan visibles son, de una magia irrepetible. Se podrían decir maravillas durante días enteros sobre el arte de Fernando Fernández, pero baste con ver las imágenes que he colgado para hacerse una idea de la capacidad plástica del autor. Por cierto, los rostros y proporciones, especialmente de las mujeres y los hombres jóvenes, me recuerdan mucho al estilo imperante en los 80, en libros, cuadros y revistas.

Ediciones

Las ediciones de este Drácula es donde la cosa se pone terrorífica de verdad, puesto que no sé si porque las ediciones que ha tenido fueron de escasa tirada, o la demanda de la obra es considerable o ambas cosas, pero la especulación acompaña al Drácula de Fernando Fernandez como si de una maldición se tratara.

Como ya he dicho, la primera edición de la obra fue en la revista Creepy, en los números listados al comienzo de la reseña. Sin embargo, las ediciones que han alcanzado precios irrisorios en el mercado de segunda mano, son las ediciones en álbum que ha tenido la obra. Primero la publicó Toutain en uno de sus míticos álbumes en rústica, con un tamaño de 27 x 21 cm. Este tomo, aparte del cómic en sí, también tiene una introducción a cargo de Maurice Horn. Más tarde, Glénat lanzó de nuevo la obra en un álbum encuadernado en cartoné, con un tamaño de 29 x 21 cm, la introducción de Maurice Horn, otra de Pepe Gálvez, una ilustración y una breve biografía de Fernando Fernández. Como decía, estos dos tomos han sido objeto de deseo en el mercado de segunda mano, alcanzando los 80, 90 o 100€ con facilidad, por un cómic de 94 páginas.

Afortunadamente, Cartem Cómics, una editorial que se ha dedicado durante numerosos años a editar libros de arte y facsímiles, decidió internarse en el mercado del cómic eligiendo el Drácula de Fernando Fernández como primera obra a editar, y en 10 días desde la publicación de esta reseña, es decir, el 15 de octubre, su edición de Drácula estará disponible.

Pero nunca llueve a gusto de todos, y me apetece hablar un poco sobre esta edición. En una genial entrevista con el editor, éste comentaba que habían visto la necesidad de que el Drácula de Fernando Fernandez volviera a estar disponible, y aludía también a los exagerados precios de segunda mano de los álbumes de Toutain y Glénat. Me parece una motivación muy loable, pero lo que no me termina de cuadrar, es que, partiendo de esto, se decidan por editarlo en un formato de lujo, a 44,90€, y en una edición limitada (a 5000 ejemplares, pero la cosa no está en la tirada, sino en que sea limitada).

La edición en sí tiene una pinta maravillosa: un formato enorme (36 x 26 cm), que permitirá disfrutar del arte de Fernández de una forma increíble, un papel italiano que debe de ser de calidad máxima y encuadernación en cartoné. Personalmente, lo que más me gusta de la edición es que han trabajado sobre los originales, haciendo una recuperación digital de los mismos en la que, por la entrevista, se nota que han puesto mucho esfuerzo y dedicación. Además, van a incluir ilustraciones inéditas que seguro que son una delicia. Pero mi problema viene con el planteamiento. Se comenta en la entrevista que estuvieron pensando en lanzar la obra en formato de lujo y otro formato más estándar, y por lo tanto, asequible, pero que al final se decidieron por sacar directamente toda la tirada en la edición de lujo. En mi opinión, que seguramente sea errónea, creo que ha sido una maniobra que va a alejar la obra de un público más amplio. No se puede pretender volver a tener disponible una obra agotada durante muchos años, pasto de los especuladores y sacarla en una edición de un lujo altísimo a 44,90€. Porque al final, son 94 páginas de cómic, y el lector que tenga un presupuesto limitado va a tener que elegir y puede que determine que no le merece la pena gastar ese dineral en un único cómic que no llega a las 100 páginas.

Y que no se me malentienda, estoy seguro que con el trabajo de restauración y edición, y especialmente, con esos materiales propios de libro de arte (no olvidemos de dónde viene la editorial, y su amplia experiencia en este campo), el precio está justificado. Pero limitar ya la tirada a 5000 ejemplares, y ofrecer sólo la opción «cara», hace un flaco favor a la idea de «tener la obra disponible». Por supuesto, supongo que esta edición no quita que en el futuro, si agotan la tirada, se decidan a sacar una edición asequible que podremos disfrutar más lectores, pero de salida buscar un target tan elitista hará que muchos lectores se queden sin descubrir esta obra de arte por una cuestión de presupuesto o riesgo a asumir. Porque yo, personalmente, si no sé si algo me va a gustar, no invierto 45€ fácilmente.

Y en general, pese a las características de la edición, no recomendaría abiertamente su compra. Básicamente porque yo no estoy en el público objetivo de este tipo de edición. Una edición lujosa, que será la mejor edición de la obra, y que tiene pinta de ser maravillosa pero que personalmente no me puedo permitir alegremente. Son 45€ por menos de 100 páginas de cómic, así que el que se lo compre, tendrá que hacerlo bajo su responsabilidad, porque tiene que gustarte mucho la obra. Que obviamente, este volumen va a funcionar no sólo como cómic, sino también como libro de arte de los de dejar a las visitas fascinadas, pero aún así. Yo, con mi presupuesto, no me lo compraría, pese a que el cómic me gusta mucho, y el arte es espectacular, pero creo que puedo destinar ese dinero a otras obras, y tampoco quiero apoyar este tipo de iniciativas que alejan el cómic de un público más amplio convirtiéndolo en un producto de lujo, aunque entiendo perfectamente a los lectores que sí disfrutan de estos lanzamientos más elaborados. Creo que se debería haber apostado por una edición asequible primero, o al mismo tiempo que la edición de lujo, y no cerrar las puertas antes de tiempo. Si en el futuro sacan una hipotética edición asequible, yo aplaudiré la decisión y la apoyaré con mi dinero, pero por el momento, no puedo defenderla. Y que conste que me ha sido complicado tomar la decisión, puesto que al final, una edición tan buena, de una obra con un arte tan precioso, llama mucho. Le deseo muchos éxitos a Cartem Cómics, y que sigan apostando por nuestro tebeo, recuperando este tipo de obras, pero a poder ser, haciendo que conviva el lujo con ediciones más modestas, pero no por ello menos dignas.

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9 comentarios sobre “RESEÑA Drácula, de Fernando Fernández

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    1. Yo creo que la cosa es que tiene un target distinto. El mercado actual tiene espacio para un comprador más «elitista» por así decirlo y Cartem viene de hacer libros espectaculares de arte, que eso sí que es un producto de lujo con mayúsculas. Al final seguro que les ha costado muchos quebraderos de cabeza decidir si sacar sólo la edición de lujo o también una edición más asequible, supongo que habrán valorado cautelosamente la situación de mercado y actuado conforme a ello. Tengo la sensación de que va a funcionar muy bien y esperemos que así sea, para ver más tarde una edición más asequible.

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  1. Habrá que verlo en mano, aunque supongo que por ese precio vendrá retractilado.
    Con lo claro que lo tenía de ni mirarlo antes de leerte.
    Igual hay suerte y no lo traen a mi librería.
    O igual les pido que lo traigan.
    Ah, problemas del primer mundo.

    Buenas reseña, como siempre.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias khuerubo. Siento ser el que te haga gastar más, pero es que sólo tengo buenas palabras para esta obra de arte. Ya dirás si finalmente te decides, porque la edición tiene pinta de que va a ser de las de tener expuesta.

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