RESEÑA Fullmetal Alchemist, de Hiromu Arakawa

«Una lección sin sufrimiento carece de significado…

…porque obtener algo que merezca la pena requiere sacrificio.

Pero si puedes superar ese sufrimiento y conseguir tu objetivo…

…podrás conseguir un corazón de metal puro, y eso es irremplazable.»

Fullmetal Alchemist (Hagane no Renkinjutsushi) es una serie de manga shonen creada, guionizada y dibujada por Hiromu Arakawa y publicada de manera serializada en 116 capítulos por la editorial Square Enix en su revista Gekkan Shōnen Gangan y recopilada posteriormente en 27 volúmenes.

Tras la muerte de su madre cuando eran apenas unos niños, Edward y Alphonse Elric, decidieron dedicar su vida a obtener todos los conocimientos posibles sobre alquimia que les permitieran traer de vuelta a la vida a su madre. Cuando se creían preparados, llevaron a cabo un peligroso y prohibido ritual alquímico que se tuerce con desastrosas consecuencias; la pérdida de una pierna por parte de Edward y la desaparición de Alphonse. Al coste de su brazo, Edward consigue recuperar el alma de su hermano uniéndola a una armadura.

Sustituyendo los miembros perdidos por prótesis metálicas y mecánicas basadas en la tecnología auto-mail, Edward y Alphonse lo dejan todo atrás con la intención de recuperar sus cuerpos. Para ello, Edward se convierte en un alquimista estatal o nacional, lo que significa que formará parte del ejército, obteniendo el título de Fullmetal Alchemist (Alquimista de Acero o de Metal Puro).

Ahora, su objetivo es encontrar la piedra filosofal, un objeto legendario con el poder suficiente para restaurar sus errores. Pero el camino que les espera mostrará una oscura cara, donde la corrupción dentro del ejército, antiguas masacres, venganzas y un grupo de peligrosos individuos llamados como los pecados capitales, llevará a Edward, Alphonse y todos sus aliados a demostrar su valor, convicciones y compromiso con sus ideales.

El Mundo de Fullmetal Alchemist

Siempre había leído y oído que Fullmetal Alchemist tenía una ambientación steampunk, pero desde mi punto de vista esto no es del todo cierto. Fullmetal Alchemist tiene su propia ambientación, que bebe de muchos elementos y tendencias distintas pero que yo no me atrevería a catalogar dentro de una categoría usada en otras obras. Fullmetal Alchemist es Fullmetal Alchemist; una conjunción de elementos.

Es cierto que la presencia de prótesis mecánicas en muchos personajes (diseñadas para evidenciar su funcionamiento con una tecnología avanzada aunque a la vez reminiscente de la esencia de la mecánica) es un elemento que recuerda mucho al steampunk, y que al haber vehículos, vestuarios y objetos de una época previa a la contemporánea nos acerca también un poco a esa concepción, pero aquí no tenemos el abigarramiento barroco y la exageración del steampunk, sino que todo es extremadamente elegante, y Hiromu Arakawa no tiene miedo de mezclar elementos de épocas muy distintas, así que tan pronto podemos pasar de un sistema de radio muy antiguo a una armadura medieval o a una pistola automática contemporánea.

Y la mezcla no sólo se ve en los elementos que pertenecen a distintas épocas temporales, sino que también la procedencia de las cosas y las influencias estéticas muestran una clara fusión cultural, ya que dentro del mundo de Fullmetal Alchemist no sólo existe el país de Amestris, que es donde viven nuestros protagonistas, sino que hay otros países, y muchas culturas y etnias distintas dentro de cada uno de ellos que enriquecen en sobremanera la obra, acercándola aún más a una historia real.

Por supuesto, no podemos olvidar un elemento esencial en la historia, algo que es la columna vertebral de la misma y que pese a su carácter esotérico se conjuga a la perfección con los conceptos menos fantásticos que pueblan las páginas de este manga. Hablo, obviamente, de la alquimia, esa práctica tan enigmática y llamativa que otorga increíbles capacidades a sus usuarios, capaces de crear y destruir, de transformar cosas. Pero no tardamos en aprender que, como todo, la alquimia también tiene sus reglas, sus beneficios, sus daños y sus consecuencias; la transmutación de seres vivos, las quimeras, la regla del intercambio equivalente, la necesidad de un círculo de transmutación… normas que el lector aprende, asimila y absorbe con total naturalidad y que según lee en la obra ve, incluso, como algo realista.

La historia

Una cosa muy relevante de la obra es su tono y variedad de registro. Al avanzar en su lectura, pronto me vi sorprendido por la cantidad de humor que insertaba la autora en medio de la acción. En un principio no estaba convencido del todo respecto a esto, la comedia, introducida a destiempo, puede resultar anticlimática en gran medida, pero volví a ser sorprendido, esta vez por la habilidad con la que la autora estaba introduciendo estos chistes, en ocasiones recurrentes, que no tardaron en sacarme más de una sonrisa. Y para mayor sorpresa todavía, no se estaba rompiendo la sensación que quería transmitir en cada ocasión, de hecho, este manga, tiene muchos momentos de gran carga dramática, ya sea a través de la tristeza, la rabia o incluso la impotencia, y Hiromu Arakawa consigue pasar de la risa a la lágrima de forma totalmente orgánica, de manera que la dulce sonrisa que te produce una viñeta, puede transformarse en una dolorosa mueca en la siguiente.

Y yendo aun más lejos, los recursos cómicos (también fruto de la demografía de la obra; el shonen) no hacen que Fullmetal Alchemist se convierta en un manga ligero, ya que estamos ante una lectura que tras los capítulos iniciales, que nos pueden engañar, nos muestra un mundo muy serio, de un gran realismo en cuanto a los conflictos sociales, religiosos e incluso políticos, donde una guerra civil puede suponer la masacre indiscriminada de una etnia u obrar bien puede significar que acabes asesinado. En este sentido, muchas cosas reflejadas en las páginas de Fullmetal Alchemist me recordaban a múltiples guerras, conflictos y situaciones sociales de la historia de la humanidad, e incluso es sencillo ver un paralelismo entre las etnias del manga y etnias presentes en nuestro mundo.

De hecho, y aunque Fullmetal Alchemist comienza como una obra amable y simpática (a excepción del breve prólogo), no se hace esperar un duro momento cargado de emoción, que asustará y romperá el corazón del lector a partes iguales, en una escena relacionada con las quimeras en la que Hiromu Arakawa nos avisa de que las cosas se van a poner muy oscuras y tendremos que lidiar con ello, al igual que los personajes, si queremos volver a ver luz. Y no será la única ocasión, ya que al igual que la autora usa el humor con mano experta, el drama lo maneja con la misma naturalidad y nos dará muchas escenas que nos romperán el corazón, pero que nadie desespere, porque también hay mucha esperanza y felicidad en estas páginas, simplemente hará falta un poco de sacrificio.

Poco a poco, según nos vamos viendo inmersos en una aventura de dimensiones inalcanzables, nos damos cuenta de que lo que quizá nos pareció algo sencillo, era sólo el primer escalón de una larga escalera de caracol que sube hasta las nubes o baja hasta los infiernos. Pero es que además, desde el principio ciertos detalles, menciones o hechos que parecen circunstanciales, acaban revelando que absolutamente todo formaba de un plan maestro orquestado por Arakawa desde un primer momento, con una trama en la que nada queda olvidado para la escritora, que es capaz de crear un complejísimo mosaico que el lector absorbe con total facilidad y naturalidad, haciéndole partícipe de una historia que siempre permanecerá en su recuerdo.

Los personajes

Se pueden hacer buenas obras con historias potentes y personajes no excesivamente trabajados y se pueden hacer buenas obras con historias no excesivamente trabajadas y personajes potentes, pero si quieres saltar de categoría y tener entre tus manos una obra realmente jugosa, necesitas una historia potente y unos personajes potentes. Anteriormente he hablado de la historia, y espero que haya quedado claro que es rematadamente buena, que está perfectamente planificada y que tiene una cantidad desorbitada de momentazos… ¿y qué pasa con los personajes?

Desde una perspectiva simple y superficial, simplemente diré que los personajes molan. Mucho.

Pero entrando más en detalle, diría que los personajes juegan en la misma liga que la historia. Pocas series he leído con unos personajes tan reales, tan humanos y tan bien desarrollados. Son personas que viven en un mundo de fantasía, pero no por eso sus motivaciones, personalidades o comportamientos son poco creíbles; todo lo contrario, hay una cantidad tan grande de personajes y todos tan bien trabajados, que es complicado no empatizar, para bien o para mal con ellos, o verse reflejado en las acciones que deciden emprender. Quizá no concuerdes con los protagonistas principales, pero hay decenas de secundarios igualmente increíbles que seguro que te cautivan.

Es increíble el elenco que consigue ir acumulando Arakawa según avanzamos en la lectura. No se conforma con trabajar a los protagonistas y un poco a los secundarios más recurrentes; no, todos los personajes que pasan por aquí tienen una historia detrás, sueños, esperanzas y cosas que ocultar, y según vayamos desvelando los misterios que esconde la trama del manga, también descubriremos poco a poco cómo son y qué sienten los personajes más allá de las primeras impresiones. Como ejemplo del desarrollo y evolución que experimentan, se podría mencionar a Edward, Alphonse y Winry, apenas unos niños preadolescentes cuando comienza Fullmetal Alchemist pero que crecen y maduran a los ojos del lector alcanzando una profundidad y una tridimensionalidad que nos hace sentir como que les conocemos de toda la vida.

Pero que haya mencionado a los protagonistas no debe de llevar a error, porque incluso los secundarios de los secundarios tienen personalidades alejadas de los tópicos, alimentadas por algo y movidas por emociones y sentimientos humanos. Aquí no tenemos héroes y heroínas perfectos, infalibles e intachables moralmente, veremos como muchos de ellos han pasado por verdaderos infiernos y han hecho cosas deleznables, engañados o no. Los hay crueles, destrozados, fríos como el hielo, con esperanza, inocentes, bondadosos, cobardes… Es realmente exagerada la cantidad de esfuerzo que pone Arakawa con cada nuevo personaje, ya que, por poco que aparezca en la historia, va a estar diseñado, tanto estéticamente como en cuanto a su personalidad para ser completamente distinguible del resto y alejado de los tópicos.

Por supuesto, si hablamos de personajes, una historia no se sostiene sólo con buenos protagonistas, también se necesita una amenaza y unos villanos a la altura, y creo que también en este aspecto Fullmetal Alchemist cumple, con un elenco también creciente para los antagonistas, que no son simples villanos megalómanos empeñados en hacer el mal porque sí, sino que tienen motivaciones menos bondadosas que los «buenos» y métodos y medios que no reparan en daños para conseguir sus fines. Lo más interesante de todo quizá sea ir viendo cómo hay distintos tipos y categorías de villanos en la serie, y cómo eso los va posicionando en un bando e incluso les brinda la capacidad de ser independientes.

Quizá sean los personajes lo que hacen tan especial a esta obra. Poder entenderlos, empatizar con ellos y echarles de menos es algo que te obliga a sumergirte en todo lo que les pasa, que es la historia en sí. Así que sí, definitivamente los personajes son lo que hacen tan especial a esta obra. Los personajes y el magistral uso, desarrollo y evolución que les da Hiromu Arakawa.

Opinión final

Empecé a leer Fullmetal Alchemist en base a recomendaciones que ponían esta obra como uno de los mejores shonen de la historia. Esto generó unas expectativas altísimas, y la verdad, es que en los primeros tomos no encontraba nada más que una serie divertida que en algunos momentos mostraba una carga dramática potente, pero que a fin de cuentas no me ofrecía nada que me hiciera necesitar quedarme, y la continua sensación de que no me estaba gustando algo que me tenía que gustar, me hacía estar quizá menos receptivo. Pero al llegar al tomo #6 algo cambió para mí, es como si de repente, el alma que sentía que le faltaba al manga de repente se mostrara. Ya estaba inevitablemente enganchado, y pese a que tenía miedo de que esa sensación se diluyera y volviera a ser una lectura simplemente entretenida, a medida que iba avanzando con los siguientes tomos, la historia iba mejorando más y más, y nunca llegó a presentar ningún tipo de bajón, con tomos realmente potentes que acaban cerrando en un final a la altura, algo que temía que no fuera a tener.

Al final, Fullmetal Alchemist ha resultado ser una historia extremadamente trabajada, que no cae en los infantilismos ni en el alargamiento innecesario. A pesar de ser un shonen y tener algunos de sus recursos, la trama se siente muy adulta y se mueve y desarrolla de una forma que lleva a momentos terriblemente oscuros. Tanto es así, que constantemente me olvidaba de que Edward y Alphonse son apenas unos niños, y que si ya fue un suceso traumático todo el tema en torno a su madre, las situaciones a las que tienen que hacer frente aquí son incluso más potentes.

La conjunción de historia, ritmo y personajes ha convertido esta serie en mi manga favorito hasta el momento y también uno de los cómics en general que más he disfrutado. La empatía que se siente por todos los personajes que van pasando por aquí es dificilmente igualable, y la colección de momentos para el recuerdo directamente insuperable. Pese a las reticencias iniciales, Fullmetal Alchemist me ha acabado conquistando, y desde aquí, no puedo hacer otra cosa que no sea recomendarla plenamente a cualquiera, ya sea lector de cómics o no, porque mínimo merece que se le de una oportunidad sin prejuicios, y seguro que el que pruebe, acabará rendido como yo. Evidentemente no soy quién para establecer un cómic como imprescindible a un nivel general, pero desde luego, para mí personalmente, Fullmetal Alchemist es imprescindible.

Apartado Gráfico

Antes de decir nada, me gustaría señalar que Hiromu Arakawa trabaja con asistentes, por lo que nunca vamos a saber hasta que punto lo que vemos en las viñetas es obra únicamente suya, o de sus asistentes. Pero es evidente que ella es la que marca un estilo, diseña todo y lidera el grupo, seguramente sus ayudantes estén más para el tema de los fondos y los detalles, o puede que no, pero eso no lo sabremos. Por todo ello, y por no liarlo mucho, hablaré del arte refiriéndome únicamente a Hiromu Arakawa, pero no por ello quiero que se piense que me he olvidado de sus asistentes.

Al principio el dibujo de Hiromu Arakawa me parecía que estaba bien, pero que tampoco era nada del otro mundo, de hecho, en algunas ocasiones lo notaba algo descuidado e incluso con ciertos errores puntuales. Pero al igual que me pasó con la historia, poco a poco me fue ganando, ya que la autora iba evolucionando hasta alcanzar un nivel soberbio, con un carácter y estilo elegantes dentro de una línea no excesivamente alejada de ciertos rasgos comunes en el manga shonen. El dibujo de Fullmetal Alchemist es una parte fundamental de la obra, casi tanto como la historia, y es imposible concebirla con un dibujo distinto de este, y los motivos son varios. El principal, son obviamente los diseños; Hiromu Arakawa demuestra una capacidad soberbia para imaginar centenares de personajes distintos, y siempre hacerlos totalmente reconocibles, sin dejar espacio a una mínima duda. Pero no se conforma simplemente con esto, sino que los diseños en sí son muy potentes, con facilidad para quedarse retenidos en la memoria del lector, y por qué no decirlo, molar demasiado. Y aún hay más motivos, como la estética propia que adquiere la serie, con una ambientación única en la que vestuario, localizaciones y elementos son originales y efectivos, que hacen que acabemos sabiendo dónde estamos simplemente por el dibujo. Su manera de enfocar las viñetas y mostrar la expresividad de los personajes con distintos discursos hace que el manga se cargue de sentimiento y emoción y que podamos sentir aún más cercanos a los personajes. Y por último, uno de los puntos más importantes; la narración gráfica de esta serie es simplemente perfecta, acompasa a la perfección a la trama de forma clara y fluida imprimiéndole un ritmo demencial o pausado según pida la historia, pero siempre dejándole claro al lector qué es lo que está pasando.

Ediciones

Para poder leer este imprescindible manga en español, hay dos opciones posibles que conviven en el mercado al mismo tiempo, lo cual me parece muy loable por parte de la editorial; Norma Editorial. La primera edición es más sencilla, con el tamaño tankobon típico del manga y con la distribución por tomos original de la serie; 27 tomos en total, en rústica con sobrecubierta, todo en blanco y negro y con un precio de 7€ los diez primeros tomos y de 7,5€ el resto, aunque en las reediciones actuales todos los tomos han pasado a costar 7,5€, por lo que la colección completa en este formato costaría 202,5€.

La segunda edición española es más lujosa; una edición kanzenban a mayor tamaño (tamaño A5), que incluye las páginas a color y que además tiene dos sobrecubiertas; una de papel y otra de plástico. Esta edición es realmente bonita, y cada tomo incluye el equivalente a un tomo y medio de la edición normal. El precio de cada volumen es de 11,95€ y hay un total de 18 tomos, por lo que la colección completa en este formato costaría 215,1€, prácticamente lo mismo que la edición normal y esta es una edición de lujo, a un precio muy ajustado para lo que es, así que bravo por Norma Editorial. La única queja que he visto sobre esta edición en plataformas como whakoom, es que la traducción no debe ser todo lo buena que debería, no sé si será cierto o no, puesto que no tengo ninguna de las ediciones de Norma, pero los muy perfeccionistas con estos aspectos deberían leer antes un poco algún tomo para ver si realmente es así. Sea como sea, lo que está claro es que ambas ediciones de Norma son opciones muy válidas para hacerse con la serie, además con la confianza que da esta editorial de reeditar aquellos tomos que se van agotando.

Pero si se quiere recurrir a ediciones americanas, también hay otras opciones muy buenas. La licenciataria de Fullmetal Alchemist en Estados Unidos es VIZ Media, que tiene tres ediciones distintas disponibles; la primera, en rústica y sin sobrecubierta, con los 27 tomos individuales en blanco y negro. Hay que tener en cuenta que las ediciones de VIZ son un poco más grandes que las españolas (miden 19 x 12,5 cm aproximadamente y el tankobon suele ser de 17,5 x 11,5 cm más o menos). Esta edición vendría a ser la equivalente a la edición sencilla de Norma, pero no sale muy a cuenta, ya que los tomos son más caros que los de la editorial española. Pero hay una opción distinta y es que VIZ tiene un Box Set de esta edición, es decir, una caja que recoge la colección completa (27 tomos) y una novela. La caja suele fluctuar de precio y se puede encontrar bastante rebajada, aunque presenta el hándicap de que hay que gastar mucho dinero de golpe y en una colección que puede que no te guste, no es como comprar unos cuantos tomos sueltos.

VIZ también tiene otra edición distinta, que vendría a ser como la edición kanzenban española (mismo diseño, mismos contenidos) pero con encuadernación en cartoné y todavía no está finalizada. Esta edición se llama Fullmetal Edition, y la verdad es que merece mucho más la pena la edición kanzenban de Norma, porque ya está terminada y cada tomo es bastante más barato que los tomos de VIZ.

Por último, VIZ tiene una edición muchísimo más asequible que cualquier otra en el mercado; la edición Omnibus o 3-in-1 Edition. Este formato lo ha usado para series de mucho éxito y es el ideal para aquellos que lo que quieren es leer las series y no son fetichistas con los formatos. La edición tiene el mismo tamaño que la edición normal de VIZ, con encuadernación en rústica y recopilando en cada volumen el equivalente a 3 tomos normales, por lo que la colección completa son 9 tomos. Es en blanco y negro y usa materiales más baratos, de hecho, los tomos huelen como los listines telefónicos. Yo es la edición por la que opté, y la verdad, me parece casi perfecta (si hubiera tenido color en las pocas páginas por tomo que debería lo sería, pero esto es un detalle sólo incluido en las kanzenban), se lee súper bien, permite una buena apertura, no se arruga el lomo, no ocupa demasiado y es muy cómoda y manejable. Además, se puede conseguir cada tomo fácilmente por 12€, por lo que la colección completa vendría a costar sobre los 108€, que es un ahorro considerable y sin tener que pagarlo todo de golpe como en el caso del Box Set de VIZ.

Lo mejor de todo es que con esta obra hay multitud de formatos para elegir, en español, en inglés, y en muchos más idiomas, y todas las ediciones son buenas, así que sea en el formato que sea, hay que ir corriendo a probar Fullmetal Alchemist.

8 comentarios sobre “RESEÑA Fullmetal Alchemist, de Hiromu Arakawa

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  1. Leí esta edición, es la que tengo, y debo decir que de sobresaliente la dejé en notable precisamente por la traducción, que en varias ocasiones era demasiado ambigua y algún trozo directamente no lo entendía. Es triste, pero tuve que recurrir a una traducción al inglés hecha por aficionados y colgada en internet para entender una escena, incluso. La historia es algo que debe entenderse bien, a la primera, sin recurrir a ayudas externas, y puede estropearte una experiencia. Creo que le faltó una revisión, aunque no es el único manga al que le pasa.

    Aparte de esto, a nivel técnico es una edición impecable y con un precio ajustado.

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      1. A la de Norma me refiero, por eso decía que tuve que buscar una traducción al inglés para enterarme de alguna escena.

        Es una pena, pero me alegro de no ser el único que vio que estaba mal esa traducción, que se comente, vamos.

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      2. La verdad es que sí, es una pena que se hagan mal las traducciones, y más en un manga tan bueno como este, y si dices que estaba mal hasta el punto de no enterarte de alguna escena… sería ideal que desde Norma hicieran una revisión de la edición cambiando la traducción.

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  2. No sé cuántas veces me lo he leído y cada vez le encuentro nuevas cualidades. Tiene algo que casi ningún Shonen tiene, incluso los mejores: es redondo. Equilibrado. Armónico, con la trama desarrollándose al ritmo adecuado hasta el final. Sin duda porque como dices, no se alarga innecesariamente. 20 y pico tomos, en el mundo de los Shonen, es una nimiez.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, la palabra que lo define es «redondo», se nota esas exquisita y concienzuda planificación por parte de Arakawa que hace que todo encaje a la perfección y que de como resultado esta maravilla. La verdad es que tampoco he leído muchos shonen, ahora por ejemplo estoy con Zatch Bell! pero de todos los que he leído, sin duda este es el mejor, y también mi manga preferido. ¡Muchas gracias por comentar!

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