RESEÑA Strange Girl, de Rick Remender y Eric Nguyen

«-Ir hacia atrás… no es de eso de lo que va la vida.

+¿De qué va la vida?

-Ir hacia delante… sin importar nada más. Bueno, la vida también va claramente sobre bebercio y tetas, pero ‘ir hacia delante’ sonaba mucho más filosófico. Así que quedémonos con eso, ¿vale?»

Strange Girl es una serie de 18 números (Strange Girl #1-18) publicada por Image Comics entre junio de 2005 y octubre de 2007 y cuyos creadores son Rick Remender (guionista) y Eric Nguyen (dibujante).

Bethany Black, criada en el seno de una familia profundamente cristiana, nunca se sintió muy cercana a Dios ni ninguna de las propuestas de la Iglesia y prefería vivir a su manera, sin preocupaciones. Pero llegó el Arrebatamiento, la segunda venida de Cristo, en la que los buenos y fieles creyentes subirían al cielo mientras el resto de pecadores se verían condenados a penar en una Tierra ahora dominada por los demonios hasta que Dios volviera de nuevo 7 años después. Así Bethany se quedó sola y abandona en un infierno mientras que su familia subió al cielo.

Pero han pasado ya 10 años y todavía no hay ninguna noticia del salvador, y los humanos viven dominados por los demonios, como sus esclavos, sirvientes, divertimento, comida… Hay tres facciones de demonios; los rojos, los azules y los negros, y han convertido el mundo en un verdadero infierno en la Tierra; literalmente. Tanto Bethany como Bloato (su mejor amigo, que es un demonio, de los pocos «buenos» demonios que hay), sirven a Belial, el líder de los demonios rojos, un ser de extremo poder que tiene a Bethany como su protegida, aunque no sabe que ella es la única humana capaz de usar la magia de los demonios. La vida de Bethany y Bloato cambia repentinamente cuando se ven obligados a huir para embarcarse en un viaje para llegar a la última puerta al Cielo que permanece abierta, con la esperanza de abandonar la Tierra y ser aceptados por Dios.

Pero no va a ser un viaje fácil, en el camino encontrarán terribles demonios, asesinos, fanáticos religiosos, sectas cristianas originadas por la retorcida visión de nuevos iluminados… y aventura, mucha aventura.

Con el paso de los años, pero principalmente con la sucesiva publicación de más y más series de cómics, Rick Remender se ha acabado convirtiendo en casi una institución del cómic americano de autor o «independiente». Pese a su gran producción para Marvel, principalmente se le conoce por sus trabajos en Image Comics, con obras como Clase Letal (Deadly Class), Ciencia Oscura (Black Science) o Tokyo Ghost entre otras, que le han hecho conseguir varias cosas: el respaldo de muchos aficionados que han encontrado en este autor un sinónimo de calidad, el apoyo de cadenas televisivas como Syfy, que lanzó una serie live-action de Deadly Class (muy recomendable, pero primero hay que leer los cómics que son una joya), e incluso el gran honor que supone tener su propio sello dentro de Image Comics; Giant Generator, un logro al alcance de unos pocos elegidos, como los miembros fundadores de la editorial o el tremendamente exitoso Robert Kirkman.

Pero no todo fue un viaje de placer en la carrera de Rick Remender; a principios de los 2000, vivía en una situación de pobreza, compaginando trabajos para poder cumplir su sueño: escribir cómics. De estos primeros años procede una de sus obras más aclamadas; Fear Agent, que comenzó a publicar en Image Comics y acabó en Dark Horse. Pero hay otras series que publicó en esos años que han caído en el olvido como Sea of Red, Night Mary o esta Strange Girl entre otras.

El problema con autores tan prolíficos y exitosos como Rick Remender es que sus obras más laureadas o las que más calan entre el publico, ya sea por calidad o por accesibilidad (un gran alcance de una obra dentro de Marvel siempre va a ser más sencillo), acaban eclipsando e incluso ocultando otros trabajos que no por ser menos conocidos merecen menos la pena, y que, además, permiten ver los inicios del autor y su evolución, dejando en el proceso historias realmente buenas que nacen de ideas con fuerza desarrolladas con pura pasión y un poco menos de experiencia.

Strange Girl encaja a la perfección con esa definición; está ejecutada con pasión pura, que el Rick Remender de hoy en día manejaría de una forma distinta, gracias a los años de experiencia, de hecho, en el propio prólogo, Rick Remender comenta cómo al revisar la obra, veía fallos y cosas que haría de forma distinta, y estuvo incluso a punto de cancelar la reedición, pero se dio cuenta de que pese a los errores, era inevitable cogerle cariño a los personajes y pasarlo genial leyendo la obra. Esto podría ser una opinión muy subjetiva, ya que gracias a lo que cuenta en el prólogo, podemos darnos cuenta de que esta puede ser la obra que más tiene del propio Remender, un carácter muy «autobiográfico» en la forma de sentirse y reflexionar, pero no, no es sólo por lo que pueda sentir Remender, yo corroboro que si algo destaca en la historia es lo divertida que es y el cariño que se le coge a los personajes.

Dios ha abandonado a la humanidad a su suerte, y el mundo que queda tras su segunda venida es un sitio en el que nadie desearía estar, ya que su destino más probable es una horrorosa muerte o algún tipo de esclavitud nada deseable. Los humanos son meros objetos, y las personas que consiguen permanecer al margen de los demonios pueden ser incluso peores; ahora ya no hay ateos, Dios ha demostrado que existe, y esto llevará a muchos al fanatismo, o a interpretar el mensaje de Dios según les convenga y haciendo lo que se les antoje. Hay demonios realmente terroríficos y personas que son incluso más malvadas, y aún así, en este mundo desagradable, oscuro y sin esperanza, Beth y Bloato consiguen que el lector se centre en la aventura, la amistad, el exprimir cada cosa, por mala que parezca, al máximo… dan ganas de estar ahí con ellos liándola.

Y es que tanto Beth, como Bloato (y algún personaje más que se irá sumando al grupo) son de los que se hacen querer; sus actitudes, sus mentalidades, sus formas de afrontar los problemas, y sobre todo la relación entre ellos, le dan mucho cuerpo al cómic. Pero no sólo los personajes merecen la pena, la trama en sí es muy amena, dinámica y divertida, y aunque a veces el ritmo no está del todo bien llevado (se detiene demasiado en ciertos puntos con no demasiado interés y pasa por alto otros que quizá convendría haber trabajado un poco más), el cómputo general es tremendamente positivo, y no deja que el lector se aburra nunca. También hay otros fallos, como que a veces las motivaciones no son sólidas, algunas cosas pasan por necesidad del argumento sin ser desarrolladas como deberían o ciertos personajes hacen cosas que no tienen del todo sentido y la trama no siempre es totalmente sólida. Pero repito, esto es un buen cómic, diversión, apego por los personajes, un buen tratamiento de la acción y la reflexión… no es una de las mejores series que ha producido Image Comics, pero desde luego está muy por encima de la media de la producción de Marvel y DC y merece mucho la pena leerla.

Pero que nadie se equivoque; Strange Girl no sólo es una aventura apoteósica, sino el desglose de todo lo que Rick Remender piensa (o pensaba en aquel entonces) sobre la espiritualidad, la razón de ser de Dios o la religión. Y la verdad es que es muy sugestivo; plantea reflexiones ya vistas pero otras que resultan verdaderamente interesantes y dan para que el lector también se lo plantee desde distintas perspectivas. Todo esto le lleva a una reinterpretación del cristianismo, o de conceptos tan llamativos como el infierno, el purgatorio, el cielo y sus mecánicas de funcionamiento, y cómo todo cambia dependiendo de quién sea el que te lo presenta. Además, es obligado explorar cómo es el cristianismo depués de la segunda venida de Cristo y de que falle en la tercera, cómo ya no puede haber ateos, pero sí gente que comienza a pervertir los conceptos originales y a retorcerlos al transmitir lo que Dios teóricamente les ha transmitido a ellos, criticando también, en cierto modo a la Biblia y la historia de la Iglesia.

Tampoco hay que caer en el error de pensar que por mucho que los personajes y la historia tiendan hacia el optimismo esto es un cómic optimista o feliz; para nada. Strange Girl se mueve por un registro emocional amplio, y se torna muy oscura y depresiva en ocasiones. Está claro que en un mundo como en el que viven los protagonistas cosas terribles pasan, y la jovialidad que vemos mucho al comienzo de la serie, cada vez tiende a menguar más y más, hasta sólo ver destellos puntuales de esperanza. Es un mundo apocalíptico, pasan cosas terribles y los personajes van a pasar por un crudo infierno hasta llegar al final. Del lector depende si quiere acompañarles o no.

Definitivamente, Strange Girl es un cómic muy recomendable si lo que buscas es una lectura de las divertidas de verdad, con espacio para la crítica, la reflexión y el drama pero sobre todo para la aventura, y por el camino encariñarte con unos personajes definitivamente humanos, aunque uno sea un demonio paticorto y regordete.

Apartado Gráfico

La verdad es, que para ser una serie de Image Comics, Strange Girl tiene un baile de artistas considerable, aunque tiene su explicación. Strange Girl no vendía demasiado bien, de hecho, debería haber sido cancelada en el número #5, pero en Image siguieron apoyándola y los creadores trabajaban prácticamente sin ningún tipo de beneficio; es decir, que los dibujantes que colaboraron con Remender eran generalmente amigos y conocidos suyos que trabajaron gratis para que Remender pudiera ver su proyecto completado. Aún así, el arte de estos dibujantes y coloristas no tiene nada que envidiar al del resto del panorama comiquero. De hecho, hay grandes dibujantes aquí, y pese a que la continuidad artística no exista en la serie debido a lo distintos que son los estilos de cada uno, el resultado es muy bueno.

El primer dibujante fue Eric Nguyen, cocreador de la serie, que dibujó los números del #1 al #6 y el #8. Quizá su dibujo sea para mí el más flojo. Es cierto que su trazo es muy dinámico y su estilo fresco y distinto, pero muchas veces lo que plasma en la página es simplemente feo, y no porque lo pretenda; hay muchas proporciones erróneas, narrativas que no se entienden y fallos por el estilo. Aún así, a medida que leía, su dibujo me fue gustando más y más, y desde luego, capacidad de dibujo tiene, no hay más que ver la portada de la edición Omnibus, que es suya, o ciertas portadas y viñetas. Es un buen dibujante, sólo que quizá aquí no tenía tiempo o experiencia suficiente.

En el número #7 dibuja un invitado especial, Jerome Opeña, actualmente colaborador de Remender en Siete para la Eternidad. Su estilo es muy distinto al de su predecesor, mucho más definido, correcto y con más fuerza, y la verdad es que el cambio se agradece, es junto con Stakal y Farritor mi dibujante favorito de la serie.

El número #9 corre a cargo de Harper Jaten, que no tiene un trazo firme y tiende a caricaturizar todo con un estilo más infantilizado, pero el resultado es bueno y el dibujo se entiende muy bien.

Para los números #10-12, #14 y #15, Remender contó con Nick Stakal, que aumentó la oscuridad que ya trajera Opeña con un estilo sucio, dinámico y con mucha personalidad.

En el número #13, Micah Farritor nos regala un capítulo muy especial, que por la historia y el dibujo parece aislado del resto, gracias al precioso estilo de Farritor, que recuerda a las ilustraciones infantiles por un lado y a los cuentos góticos por otro.

Por último, entre los números #16 y #18, Peter Bergting es el encargado de terminar la serie. Parece que quiere imitar el estilo de Stakal, pero sin esa expresividad y suciedad. Es un buen dibujo, pero no al nivel de Nick.

En cuanto a los coloristas, son varios, todos ellos realizan un gran trabajo, pero los dividiría en dos grupos; por un lado Joelle Comtois, Tony Avina y Russ Lowry se deciden por una paleta pálida y con cierta debilidad, es todo muy apagado y este estilo, si bien para otras series es ideal, en Strange Girl no termina de funcionar. Pero por otro lado tenemos a Michelle Madsen, que le da esa definición y fuerza que pide el cómic, con colores más planos y menos alejados cromáticamente para crear las sombras, pero que demuestra en el #13 que puede colorear con mucha más complejidad y matices y adaptarse perfectamente al dibujo de Farritor, que pide algo totalmente distinto.

También hay que mencionar a Andy Kuhn y a Brett Blevins, autores de las portadas de los números #7 y 9, respectivamente.

Ediciones

Para poder disfrutar de la lectura de Strange Girl, por desgracia, sólo se puede recurrir a las ediciones americanas, ya que por el momento, esta obra se encuentra inédita en España.

Las ediciones en cuestion son las siguientes; las grapas originales, los 4 TPBs (rústicas) que fueron sacando conforme salían los números recopilándolos y que más tarde (2010) fueron promocionados con una Slipcase (una caja contenedora) y firmados por Rick Remender en una edición limitada a 1000 copias y el Strange Girl Omnibus, que originalmente (2012) era en formato Oversized Hardcover (tapa dura mayor tamaño) y posteriormente en formato TPB.

Personalmente yo tengo el Strange Girl Omnibus TPB (que tiene exactamente el mismo contenido que la edición en tapa dura) y la verdad es que es una edición prácticamente perfecta. Lo primero por su precio; originalmente cuesta 25.99$ y estamos hablando de un tomo que recopila 18 números, la serie completa, es decir, casi 500 páginas, además, es fácil encontrarlo barato en Amazon. Lo segundo por su construcción y diseño; es un volumen bonito, que pese a la cantidad de hojas se puede abrir y manipular muy bien, y en ningún momento da la sensación de que esté sufriendo, se va a romper o va a dejar algún tipo de marcas de lectura. Y por último, el contenido; que pese a no tener bocetos como extras, que habrían sido muy jugosos, sí incluye otro material interesante, como una introducción de Rick Remender, las portadas alternativas, una portada doble que delante de su número sólo estaba reproducida como portada normal y unas breves biografías de todos los autores. Quizá no sean unos extras extraordinarios, pero sí necesarios y manteniéndolos comedidos para que no abulten un tomo ya de por sí gordo. El único fallo que le encuentro a esta edición (aparte de que me habría gustado ver incluídos algunos bocetos) es que he detectado varias erratas, nada extremadamente significativo, pero que sí que se repite con más asiduidad de lo normal.

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