RESEÑA Plastic Man de Kyle Baker y Scott Morse

«Tu machacante asalto alimentado por la ira no es nada comparado con mi sutil y estratégica mente.»

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Podría empezar la reseña diciendo que esta obra ganó con sólo 20 números (Plastic Man #1-20) publicados de febrero de 2004 a marzo de 2006, la friolera de 5 premios Eisner y 1 Harvey, ya que quizá una cifra relacionada al éxito aumentaría el interés de quien esté leyendo esto. Pero no sería justo para esta etapa tan especial de un personaje tan especial como Plastic Man, ya que pese al triunfo con la crítica, tuvo que ser cancelada por el débil apoyo en ventas, pero sobre todo no sería justo porque estaría ligando hechos objetivos a una serie que sin lugar a dudas tiene un caracter muy particular, y que por tanto creará opiniones totalmente subjetivas.

Precisamente por este espíritu tan especial que iba a tener la serie, estuvo a punto de salir como un título del sello Vertigo, aunque finalmente salió como DC estándar. Antes de seguir intentando contener la grandeza de esta serie con palabras, tengo que hacer un alto para explicar una cosa; el título de la reseña es Plastic Man de Kyle Baker y Scott Morse, y esto es porque Morse hizo dos fill-ins dentro de los 20 números del volumen (concretamente Plastic Man #7 y #12), y pese a ello, las no demasiadas veces que he oído hablar de esta serie (es por desgracia una de esas joyas que no se suelen reconocer como tales), siempre se habla del Plastic Man de Kyle Baker y se olvida a Scott Morse, muy injustamente, ya que realiza un trabajo excepcional, pero me estoy adelantando.

Captura de pantalla (8)

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Patrick Eel O´Brian, en la traducción española Patrick Anguila O`Brian, era un gángster sin escrúpulos que tras un accidente con una cuba de ácido en un robo fallido, obtuvo unos poderes que convirtieron su cuerpo en goma, capaz de adoptar cualquier forma y funcionalidad imaginable. Esto, sumado al acto de bondad de un monje que le proporcionó cobijo y guía espiritual, le hizo abandonar su pasado para convertirse en ni más ni menos que ¡Plastic Man, también conocido como Plas, el miembro más poderoso de la Liga de la Justicia!

Pero su vida como agente del FBI y celebridad se ve amenazada cuando Anguila O’Brian, su antigua identidad, es el principal sospechoso de un asesinato. Ahí es cuando las cosas se empiezan a poner… ¿serias?

No, aquí no hay cabida para esa palabra; esta serie, que empieza con esta trama, pero que luego muta, se deforma y adquiere formas (y arcos) siempre sorprendentes (como el propio Plastic Man), puede ser de todo menos seria, y este es uno de los pilares fundamentales de este cómic. Teniendo como base claramente los dibujos animados (cartoon), desde el primer capítulo tenemos una comedia incansablemente innovadora en la que lo exagerado, lo ridículo y lo hilarante conforman un producto simplemente perfecto. Una de las palabras claves sería «slapstick«, y es que la violencia extrema sin dolor, con finalidad cómica es uno de los motores de la serie. Pero no se queda ahí. El que piense que esto es un producto infantil destinado al simple entretenimiento está completamente equivocado, ya que Plastic Man es un cómic inteligente y sobre todo muy crítico. En cualquier viñeta, puedes encontrarte un chiste o un ataque a cualquier cosa que a Kyle Baker le apetezca; la política, el papel del presidente, el racismo, el machismo, la adolescencia, determinadas parejas y padres, cualquier ideología, la idea que se nos da de los viajes en el tiempo, los superhéroes, la sexualidad de sus trajes… de una forma más o menos sutil pero siempre provocándote la risa, con la ironía y la sátira siendo prácticamente un personaje más de la historia.

Captura de pantalla (4)

Como decía antes, la trama va de un lado para otro sin descanso; tras el primer arco, tenemos viajes en el tiempo, terror, crisis presidencial… en Plastic Man #14, se nos presenta un número autoconclusivo, que perfectamente podría ser un capítulo de dibujos animados, que inevitablemente nos recordará a los Looney Tunes o a Tom y Jerry, pero es que el número siguiente (Plastic Man #15) da comienzo al arco final, titulado «Las Crisis de Edwina», un nombre un tanto raro, para una parodia en toda regla de Crisis de Identidad.

El motivo, es que Kyle Baker, desde el principio emplea esta serie como vehículo para mostrar una afilada crítica al cariz adulto y oscuro que cada vez impregnaba más y más a los cómics. El grim and gritty y la, en apariencia, necesaria grandiosidad con la que se insuflaba a los cómics, estaba, en muchos casos retorciendo la historias y obligando al lector a comprar muchas ramificaciones y títulos para que pudiera «disfrutar» de la historia «que tendría repercusiones universales», y por si fuera poco, con tropecientas variant covers. En un principio las referencias a fallos que Baker veía en la industria, eran evidentes pero no tan destacadas, pero en este último arco, Kyle se descoca y vemos pullas a Dark Knight Returns de Frank Miller, las obras de Alex Ross, y como dije antes, a Crisis de Identidad, de hecho, una pulla que abarca 6 números. Y la verdad es que es tronchante. Hay un chiste que utiliza un par de veces relacionado con el Dr. Luz, que me provocó carcajadas y yo no suelo reírme leyendo.

Captura de pantalla (5)

Una cosa que le da mucho valor a la serie es que sea de autor completo; hay 18 números obra de Kyle Baker y 2 realizados por Scott Morse. Que los autores que están creando la comedia, plasmen esa diversión a su modo en los dibujos, completa la historia de manera inimitable. Respecto al trabajo de Scott Morse, como dije antes, son dos fill-ins autoconclusivos, que no tienen nada que ver con las tramas de Baker, y pese a que la calidad de los números de Baker es altísima, Scott Morse consigue algo digno de mención, ya que no intenta imitar el estilo de Baker, sino que se muestra tal y como es, con un dibujo muy distinto y unas historias más inocentes, sin ironías; cómics amables y divertidos que serían ideales para todos los públicos. Conseguir como lo hace que no se eche demasiado de menos a Baker es una auténtica proeza.

Respecto a los personajes, tenemos un elenco principal bien definido; Plastic Man, según el dibujo y el momento, unas veces heroico y otras ridículo, su entrañable aliado Woozy Winks (siempre ridículo), la agente Morgan, el Jefe Branner y más tarde, y no por ello menos importante, Edwina. Las relaciones entre ellos quedan claras desde el primer  momento, y se mantienen constantes pero dando siempre determinadas situaciones y juegos que suelen traducirse en salidas cómicas. Desarrollo de los personajes como tal, podemos ver cómo según avanzan van solucionando los problemas que hay entre ellos para conformar una «Plas-familia» unida, y más les vale, ya que tendrán que hacer frente a amenazas de lo más variado; el Señor del Tiempo, el presidente Luthor, la Liga de los Asesinos, Ra’s Al Ghul… ¡Incluso John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln! Pero aunque no lo necesiten, contarán con el ¿apoyo? de la Liga de la Justicia, e incluso el Espectro tendrá mucho que decir…

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Plastic Man de Kyle Baker y Scott Morse, es en mi opinión, una de las obras de cómic más divertidas que he leído. Una auténtica obra de arte que seguramente no guste a todo el mundo; por su frescura, por su innovación, por su irreverencia, por su comicidad, por su fuerza, por su gancho, por su imprevisibilidad… Es realmente desesperante que esta serie sea tan poco accesible, y que se olvide tanto cuando se habla, por ejemplo, de las mejores series y etapas de DC Comics. Cuando se publicó el primer arco en España, vi quejas respecto al final que tiene; de hecho yo mismo al leerlo lo vi flojo, pero para mí ese arco inaugural, aún gustándome bastante, está muy lejos de la calidad de los números posteriores, y su conclusión, que en un principio parece un despropósito, al leer el resto de la etapa se entiende perfectamente por la crítica que estaba haciendo el autor y que en ese momento no era tan obvia.

En definitiva, una serie que pasa a engrosar mi podio y a corroborar la calidad de Kyle Baker como autor de cómics, que ha conseguido que Plastic Man sea para siempre, uno de mis personajes favoritos. Esperemos que pronto el público pueda volver a disfrutar una etapa realmente irrepetible.

Captura de pantalla (9)

Apartado Gráfico

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Más allá del evidente cartoon, al estilo de Baker no se le puede poner límites, ya que dentro de esa estética de dibujos animados que tan famoso le ha hecho, lo que vemos por ejemplo en Moriré a Medianoche, se aleja mucho del trabajo en Plastic Man, y de hecho, dentro de Plastic Man, tenemos una evolución constante de su estilo. Unas veces más depurado, otras más suelto, a veces definiendo los contornos y otras veces sin trazos, en una escena imita a Alex Ross, y siendo totalmente distinto a éste y manteniéndose fiel a su propia estética, vemos claramente la referencia, las escenas del principio de Plastic Man #20, realizadas aparentemente con ceras, parecen que las haya hecho otro autor… llega al punto de que hay unos números que si me dicen que los ha hecho con Paint después de que alguien le dijera que no tenía lo que hay que tener, me lo creo.

Pero más allá de las transformaciones estéticas que vemos, Kyle Baker demuestra continuamente que domina la anatomía humana, la expresividad y el movimiento, y que los utiliza, deforma y exagera a su antojo para transmitirnos lo que desee con un resultado arrebatador.

Scott Morse, por su parte, tiene un estilo también caricaturesco, pero más suave y delicado, parece dibujado con cariño y dulzura y se traduce en un dibujo cartoon muy bonito.

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Ediciones

Aquí llegan las malas noticias, y es que a día de hoy, después de 16 años desde la publicación del primer número de la serie, todavía no ha habido una reedición completa de la misma, y eso es algo que debería estar penado por la ley. La única manera de leerla de manera íntegra es en inglés, o a través de las grapas originales o mediante la versión digital, ya que en Estados Unidos sólo ha habido dos tomos recopilatorios; Plastic Man: On the Lam (Plastic Man #1-6) y Plastic Man: Rubber Bandits (Plastic Man #8-11, #13-14). El primero, por cierto, tenía la particularidad de que sus cubiertas eran de un material plástico que asemejaba la goma, lo cual, unido al hecho de que tanto la portada como la contraportada mostraban al propio Plas encojido, creaba la sensación de que Plastic Man se había transformado en el tebeo que tenías entre tus manos.

En España, más desgraciadamente aún, sólo se ha editado un tomo, por parte de ECC/Salvat en su Colección Novelas Gráficas de DC, titulado Plastic Man: A la fuga, que contiene Plastic Man #1-6, siendo el volumen con las características propias de dicha colección; encuadernación en cartoné y una historia extra, en este caso el Police Comics #1, de Jack Cole, en el que se presentaba en la década de los 40 al personaje.

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