RESEÑA Silencio, de Dieter / Didier Comès

«¡Loco!… ¡Sí, está loco… como todos nosotros! ¡Encerrados en nuestras rarezas, como en una inmensa soledad!… ¡La incomprensión es el ‘alibi’ del hombre juicioso… eso le permite dormir!»

Silencio (Silence) es un cómic francobelga publicado originalmente A Suivre (editada por Casterman) en octubre de 1980. Son un total de 8 capítulos que componen un álbum de 120 páginas. Su creador, guionista y artista completo es Dieter Comès también conocido como Didier Comès.

En la pequeña aldea de Beausonge, en la región de las Ardenas, vive alguien muy especial, Silencio, un joven mudo y con ciertas dificultades intelectuales, que es marginado por casi todos, especialmente por su amo. Aún así, Silencio es una persona siempre feliz y que no conoce el odio. Lo que no sabe es que la gente teme un potencial oculto dentro de él, una capacidad cuyo origen se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial. Cuando empiece a ser consciente de su pasado, la brujería y la crueldad volverán a Beausonge.

Así, el pasado empezará a dar forma a una historia de huída, amor, desamor, rechazo al distinto, celos y muerte. El miedo del señor Mauvy, amo de Silencio, porque el mudo sea capaz de lanzar hechizos, mal de ojo o que entre a cierto granero donde se oculta un antiguo secreto, será el detonante de que Silencio sea conocedor de su propia historia y de las fuerzas presentes en la vida, gracias a otro personaje repudiado en Beausonge: la Bruja ciega que vive cerca del bosque.

Simplemente con este pequeño adelanto de la trama de Silencio, ya podemos ver todos los elementos que parecen caracterizar la obra del genial Dieter Comès: la región de las Ardenas, la brujería, esos recelos, rencillas y, en general sentimiento de desconfianza, rechazo y no bienvenida de los pueblos pequeños, el marginado, la naturaleza y sabiduría rurales enfrentadas al escepticismo urbano… todos ellos puntos comunes en otros trabajos del autor belga y que, en mayor o menor medida vemos en obras como La Belette, La casa donde sueñan los árboles o Iris.

Pero hay una diferencia con respecto a esos trabajos de Comès que acabo de mencionar: Silencio es anterior.

Si tengo que guiarme por la contraportada de la edición de Norma, Silencio es la obra definitoria del autor. De hecho, es su trabajo más famoso y reconocido. Algunos podrían pensar que esto se debe a lo que acabo de decir, o a que recibió algún premio como el Yellow Kid de 1980, pero tras haberlo leído, yo diría que, pese a que puede que sean elementos que contribuyeron a la «popularidad» del título, ninguno fueron la causa principal.

En mi opinión, el motivo de que Silencio haya logrado más nombre que otros cómics de Comès como La Belette, es que se alcanza una complejidad argumental mayor. Normalmente, el autor trabaja sobre los mismos elementos y con el mismo estilo y atmósfera pero cambiando las tramas y nunca enfangándose en desarrollos demasiado rebuscados o complicados. Las historias son sólidas y en ocasiones sencillas, sin demasiados hilos argumentales o subtramas.

Sin embargo Silencio goza de una mayor riqueza en este aspecto. La historia se mueve entre el pasado y el presente, y los motores conductores son varios. Además, la región de las Ardenas no es el único espacio en el que se desarrolla la trama y elementos externos tendrán una importancia considerable en el transcurso de los hechos.

El corazón de la obra es el rechazo hacia lo diferente. Lo podemos ver en otros trabajos del autor belga, pero casi siempre dirigido el rechazo hacia esta religión pagana y de brujería de la zona, pero en Silencio tiene, aparte de este componente, un enfoque también hacia lo social. El protagonista no deja de ser una persona muda, con una deficiencia mental y que es repudiado incluso por su tutor, que lo utiliza como siervo para realizar las duras tareas de la granja. Crecer en un entorno rural, que en este caso no resulta muy comprensivo (influido también por un pasado que iremos conociendo), lleva a que Silencio sea casi un paria al que muy pocos respetan, y que además será fuente de miedo. Y aún así, no conoce el odio.

En La Belette también se trataba este tipo de temas con cierto personaje que padecía autismo, pero en Silencio es uno de los ejes principales de la trama, que se ve acrecentado cuando también entren en juego los pacientes de un sanatorio mental, la etnia gitana o una compañía muy especial de circo. Lo diferente da miedo, y la incomprensión suele ser la baza que decide el rechazo, pero Comès está dispuesto a reflexionar sobre el tema, y especialmente a demostrar que lo diferente es especial.

Por supuesto, el recurso recurrente de Comès de la brujería contra la religión, y la superstición tendrán una importancia capital en la historia y serán la causa de que todo se ponga en marcha. Al final, toda esta ambientación tan lúgubre pero mágica que se consigue en los trabajos de Comès surge de estos choques místicos que se dan en pequeñas aldeas donde podemos sentir el miedo, la incertidumbre y el poder de la naturaleza por encima de todo.

Los personajes reciben además un tratamiento bastante extenso, conociendo también su pasado y aspiraciones, lo que permite una mayor inmersión en la obra. Y no sólo Silencio, sino que el reparto es bastante coral y el foco de atención va rotando continuamente para darnos una perspectiva amplia de la historia. En ese aspecto, Silencio también supera a otras obras del autor, donde quizá no haya un elenco tan abultado o trabajado.

La lectura atrapa al lector y le imbuye de esa atmósfera que tanto menciono en la reseña. Es una experiencia distinta, donde el desarrollo no siempre es todo lo fluido que debería, o donde quizá hay alguna cosa menos trabajada, pero el hechizo ya ha hecho efecto y uno vive en la piel de los personajes y sufre con ellos. La calidad y el interés por la trama asciende constantemente y el final es valiente y no demasiado convencional. Si algo se puede decir de Silencio es que es diferente como sus personajes y que aunque se puedan intuir ciertas cosas, el caprichoso estilo argumental del autor sorprende en más de una ocasión.

Ternura, rabia, erotismo, violencia, inocencia, violencia… todo tiene su peso dentro de Silencio y las diferentes líneas argumentales de la historia.

No lo voy a negar, Silencio no me ha defraudado para nada. Tenía un poco de miedo de que las expectativas me jugaran una mala pasada, pero una vez conocido el autor, creo que este trabajo está en los puestos más altos, y pasa a ser una de las mejores obras que he leído de cómic europeo. Lo sugerente de los personajes y los conflictos entre ellos bastan para perderse entre las páginas del cómic y que se quiera volver al mismo.

También tengo que advertir al que pueda estar leyendo esto, que no se debe de dejar llevar sin más por mi entusiasmo, Comès es un autor muy peculiar y su estilo puede no ser del agrado de todo el mundo. Puede que si me tengo que quedar con un cómic de los que he leído de Comès eligiera La Belette, quizá porque fue mi primer contacto con él y tiene un toque naturalista y un personaje que me fascinaron, pero dependería del día. Personalmente serían las dos obras del belga que recomendaría leer.

En definitiva, Silencio es un gran cómic de un gran autor, que muestra todo el abanico que recursos que maneja, tanto argumental como gráficamente y que expone los elementos comunes de su obra, dándonos al mismo tiempo una historia diferente, sólida y fascinante. Lo recomiendo abiertamente, pero si no se ha leído nada del autor, aconsejo ir preparado para un desarrollo de la trama y un aire sobre la misma bastante distintos. Por supuesto, si alguien está cansado de leer siempre el mismo tipo de historias, aquí tiene una puerta de entrada un mundo mágico y a un autor que le proporcionará una vía de escape de cómics más manidos o repetitivos.

Apartado Gráfico

Como siempre que hablo del arte de Comès, tengo que repetir lo evidente: es un maestro del blanco y negro. Con poco es capaz de reflejar absolutamente todo, emociones, detalles, realismo… Tiene un estilo gráfico muy particular, deforme pero a la vez estilizado, que vive en simbiosis con la atmósfera de su obra. Para mí es una gozada ver estas páginas y lo que es capaz de hacer, pero como pasa con el guión, creo que es bastante subjetivo al tener un caracter tan particular y marcado.

Ediciones

Para leer Silencio, hay dos opciones en formato tomo, ambas descatalogadas. La primera sería el álbum en el número 10 de la Biblioteca Totem de la editorial Nueva Frontera S. A. y la segunda el álbum en el número 11 de la Colección BN de Norma Editorial.

Yo tengo la edición de la Colección BN (básicamente porque casi todas las obras de Comès fueron editadas en esta colección y prefiero que haya homogeneidad) y la edición está muy bien editada. Encuadernación en rústica, con tamaño álbum (30 x 22 cm), un prólogo, separación por capítulos y un índice. Es muy manejable y cómoda de leer y con la abertura permitida por el tomo se ven perfectamente las páginas. Si que es cierto que mi álbum cruje un poco y el lomo por la parte inferior se ha despegado ligeramente, pero aún así sigue dando muy buenas sensaciones de resistencia y es la primera vez que me pasa con un tomo de esta colección. Recomiendo la edición.

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