RESEÑA Terminal City y Terminal City: Graffiti Aéreo de Dean Motter y Michael Lark

«Terminal City. Tan nueva como el mañana. Tan moderna como el ayer.»

Terminal City es una serie limitada de 9 números (Terminal City #1-9) publicada por Vertigo (DC Comics) entre julio de 1996 y marzo de 1997. Posteriormente, entre noviembre de 1997 y marzo de 1998, tuvo una secuela; Terminal City: Grafitti Aéreo, también serie limitada, pero en este caso de 5 números (Terminal City: Aerial Graffiti #1-5). Sus creadores son: Dean Motter (guión), Michael Lark (dibujo y entintado) y Rick Taylor (color), mientras que las portadas corren a cargo de Mark Chiarello (Terminal City #1-3, Terminal City: Graffiti Aéreo #1-5), Dean Motter (Terminal City #4-6) y Matt Wagner (Terminal City #7-9). Ambas series recibieron varias nominaciones a los premios Eisner y Harvey, incluyendo nominaciones a mejor serie limitada. Actualmente la obra ha sido reeditada por Dark Horse Comics.

Terminal City

Voy a empezar colocando por aquí una palabra clave en la historia y que si falta, la reseña será completamente fallida; retrofuturismo. Terminal City es la viva imagen de los sueños de tantos y tantos arquitectos y diseñadores de la primera mitad del siglo XX. Sus edificios, esculturas y composición, bebiendo claramente del art decó, nos arrojan nada más abrir el cómic un paisaje realmente bello y con potencial para desarrollar cualquier tipo de género en un futuro diseñado en el pasado. Pero también, al poco de observar las páginas, nos damos cuenta de que no es algo idílico, sino más bien decadente; una sensación en el ambiente de dejadez, soledad e incluso suciedad impregna todos los sucesos, dejándonos esa sensación de melancolía parecida al último día de vacaciones.

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Empezar a leer Terminal City es como  llegar a una ciudad; no puedes pretender que ésta se adapte a ti, sino que tú tienes que hacer un esfuerzo por conocer cómo son las cosas por allí, sus habitantes, su pasado y su idiosincracia. Eso es precisamente lo que tiene que hacer el lector, no esperar bienvenidas, sino ponerse al día rápidamente, porque una vez entremos en Terminal City, empezaremos a ser bombardeados con información; personajes, sucesos, tramas, historia e intereses que llegan en pequeñas dosis que tendremos que ir guardando poco a poco para poder componer una imagen general. Se premia al atento y curioso, porque los detalles aportan mucho; mismamente, titulares de periódicos que sostienen algunos personajes de fondo en una viñeta te hablan de cosas que han sucedido, sucederán o te completan un mensaje que había quedado a medias. Los guiños a otros autores u obras también plagan la historia, con referencias a Huxley, Orwell, Welles, Milligan, Star Wars, Moby Dick, Metropolis, Tintín… y muchísimas más. Incluso se menciona en dos ocasiones y sin darle ninguna relevancia a un personaje famoso en la ciudad, que aparecerá en Terminal City: Graffiti Aéreo.

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Metiéndonos más en la historia, no podemos hablar de un desarrollo lineal; la trama que da comienzo a la obra, se ramifica constantemente dando lugar a multitud de tramas, que unas llegan a concluir, y otras quedan inconclusas; en este aspecto es como si la vida en Terminal City fuera una carretera que cortas entre dos puntos; habrá recorridos que se puedan recorrer enteros y otros que no, pero forma parte de la magia de este cómic, porque en todo momento, y pese a que la mayor parte de la trama suele concentrarse en torno al hotel Herculean Arms, siempre tenemos esa sensación de estar en una realidad con muchísimas posibilidades, porque el trabajo de construcción de Dean Motter es simplemente apabullante. Pero que nadie se vea superado por esto, porque vamos a estar continuamente bien acompañados, ya que si tenemos múltiples tramas y subtramas, necesariamente éstas van a surgir de las interacciones de muchísimos personajes, que sorprendentemente todos siempre tienen un espacio en la historia, y al ir conociéndolos, veremos personalidades totalmente distintas, tridimensionales y alejadas de cualquier estereotipo, y éste, es uno de los platos fuertes de Terminal City.

No creo que haya un gran protagonista, pero si tuviera que haberlo, sería Cosmo Quinn, la Mosca Humana; que es un fiel reflejo de la ciudad, el cómo un hombre que fue una sensación, tras la Feria Mundo Feliz cayó en decadencia hasta ser un humilde limpiador de ventanas. Pero estar continuamente colgado de los rascacielos te permite ver cosas que no todo el mundo ve, como por ejemplo, un hombre con un maletín esposado a la muñeca siendo perseguido por unos matones y cayendo del cielo, que acabará en el Herculean Arms arrastrando el maletín y un gran misterio. Pero este misterio, saca a escena más intereses; los de Li’l Big Lil, la mafiosa, el empresario Nero Black o el alcalde Huxley. Pero no hace falta apuntar tan alto; la gente de a pie, como Caridad, Jezabel o la recién llegada B.B. también serán afectados por todo el jaleo que, de la noche a la mañana, parece sobrevolar Terminal City. Y por encima de todos los secretos y preguntas; un personaje, del que no sabremos nada y querremos saberlo todo; Monique Rome, la Dama de Rojo.

Dean Motter demuestra una capacidad imaginativa inabarcable, creando un mundo al que todos querríamos ir, con historias que tienen un cierto aire pulp, sobre todo tras el retorno de Monty Vickers, el aventurero por excelencia y que es la otra cara de la moneda, ya que a partir de su llegada parece que la ciudad vuelve a resurgir, y que nos regalará joyas como los combates de Kid Guantes contra la escala evolutiva.

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En definitiva, Terminal City es una lectura extremadamente recomendable, de las que piden que no pares de leer, pero de una forma especial, porque mientras que hay obras que te atrapan de una manera agresiva y te enganchan irremediablemente, Terminal City está por encima de esa brutalidad, y de una forma muy elegante y sutil te embelesa para que no puedas parar de leer. Lo peor, que cuando terminemos de leer, nos habremos quedado con ganas de más, y es ahí donde entra…

Terminal City: Graffiti Aéreo

La entrada a esta secuela de Terminal City, es más sencilla que a la obra original, porque es como una vuelta a casa, a un mundo que ya conocemos y al que queríamos volver, seis meses después. Siguiendo con la metáfora, nos encontraremos con todas esas personas que ya conocíamos y echábamos de menos, que han seguido con sus vidas durante este tiempo, pero que como no puede ser de otra forma, tienen todavía muchas historias por vivir.

Esta vez, y siguiendo la pista del título, la serie empieza con un aviador; Raymond Alexander, dedicándose a escribir con su avión en el cielo frases soeces que inmediatamente los poderosos de la ciudad quieren ver borradas puesto que se acerca la finalización del Túnel Transatlántico y todo un evento en torno a él, que cada uno aprovechará a su manera.

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Pero la cosa no queda ahí, porque otra vez vuelve a caer alguien del cielo, un misterioso cuadro aparece, habrá un choque entre dos espectáculos femeninos… ¡y mucho más! porque así es la vida en Terminal City, infinitas posibilidades siendo exploradas. Por supuesto, tendremos a la mayor parte de los personajes de la serie original, más alguna nueva incorporación que demostrará lo que ya sabíamos; que Dean Motter es todo un experto a la hora de darle personalidad a sus creaciones.

Aquí vamos a recibir lo mismo que en Terminal City, de hecho, podría haberse obviado que esto fuera otra serie aparte y simplemente continuar con la numeración anterior. Lo malo, es que tras los 5 números de Terminal City: Graffiti Aéreo, que se hacen cortísimos, no volvimos a tener continuación, y siempre nos quedaremos con ganas de saber más.

Como conclusión, puedo afirmar sin miedo que estas dos series limitadas constituyen una pequeña joya del cómic americano, una de las grandes tapadas del sello Vertigo, que con todas las obras maestras que nos proporcionó y que siempre están a la vista de todos, inevitablemente esconde otras series de altísima calidad pero que no se suelen recordar a la hora de recomendar, es el caso de obras como Enigma de Peter Milligan y Duncan Fegredo, La Escena del Crimen de Ed Brubaker y Michael Lark o esta Terminal City entre muchas otras.

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Apartado Gráfico

Antes de Terminal City, había visto el dibujo de Michael Lark en La Escena del Crimen, aunque ése trabajo fue posterior (1999-2000). Comentaba que su dibujo me había gustado bastante pero con reservas. Sin embargo, aquí me ha parecido increíblemente bueno, quizá influido también porque se entinta así mismo.

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Michael Lark, con un trazo simple, limpio y muy bien definido, insufla mágicamente vida a la obra, creando multitud de personajes altamente expresivos y muy bien diferenciados entre ellos y un contexto art decó que perfectamente podría ilustrar un póster. Un dibujo que es toda una obra de arte, y que ya sólo por él, merecería la pena la obra, pero lo mejor es que la historia está a la altura.

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Y una cosa que ayuda mucho a las sensaciones tan buenas que transmite el dibujo limpio de Lark, es el color de Rick Taylor, que emplea colores planos (me encantan los cómics con colores planos) que ponen la perfecta guinda a un pastel exquisito.

A cargo de las portadas, tenemos a tres artistas distintos. El que más portadas realiza es Mark Chiarello, que a mí son las que más me gustan, especialmente la del Terminal City #2 con la Dama de Rojo que es simplemente maravillosa. Los otros dos portadistas son Matt Wagner y el propio Dean Motter, que no se quedan atrás en cuanto a calidad, enfocando todos su trabajo al diseño gráfico.

Ediciones

En Estados Unidos, la última edición corrió a cargo de Dark Horse, que recopiló la obra en una edición en cartoné a tamaño ampliado y también en un TPB.

En España, la última edición fue la de Planeta, que sólo recopiló los 9 números de la primera serie. Así que la única manera de hacerse con la serie completa, es a través de los prestigios de Norma de su Colección Vertigo, en concreto Terminal City fue recopilada en Colección Vertigo #75, #79 y #83 y Terminal City: Graffiti Aéreo en Colección Vertigo #127 y #129. Yo tengo la edición de Norma, y estoy muy contento con ella, ya que es fácil encontrarla saldada en tiendas y sale por menos de 10€, de hecho Bibliostock la suele tener disponible por ese precio. En cuanto a la edición, son tomos en rústica, que tienen 3 números cada uno (excepto el #127 que tiene 2), y que son cómodos de leer. Para mi sorpresa, el #75 contiene un artículo inicial y otro final de Dean Motter, el #79 y el #83 un artículo inicial a modo de carta de B.B. y éste último contiene también 3 páginas finales de bocetos de los personajes y localizaciones comentados por los autores. Unos extras muy interesantes y que se agradecen mucho. La única pega, como siempre con esta colección, es la manera de incluir las portadas, que una figura como portada del tomo y las otras en la contraportada a tamaño reducido, y no se incluyen en el interior a tamaño completo, pero que es una minucia. Yo no cambiaría mis tomitos.

 

 

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